martes, 12 de mayo de 2009

MIS OVEJAS OYEN MI VOZ I

Anotaciones al Margen XVII

Hace casi veinte años llegó a mis manos, no sé cómo, un libro con el título del epígrafe, escrito por un autor para mí desconocido, J.C. Hedgecock. Se trataba de una edición artesanal, hecha aparentemente en Bolivia. Como su contenido me fascinó, traté de comunicarme con el autor, cuya dirección aparecía en la contratapa, para pedirle que autorizara a hacer una edición para el Perú, y, de paso, corregir las deficiencias de la traducción. Pero nunca obtuve respuesta. ¿Habría fallecido? ¿Cómo saberlo?.
En todo caso, el pequeño volumen se convirtió durante un buen tiempo en mi libro de cabecera. He leído y estudiado sus páginas detenidamente. Puedo decir que pocos libros han influido tanto en mi vida espiritual como éste. No estando autorizado para imprimirlo como quisiera, para beneficio de muchos, me limitaré a reproducir algunos de los pasajes que más me impresionaron (que están aquí copiados en negrita y cursiva) y los comentarios que esos párrafos me inspiraron, y que anoté al borde de sus páginas, según mi costumbre. Espero que unos y otros sean de provecho para el lector.

* Dios me ve y me conoce íntimamente, conoce todos mis actos, palabras y pensamientos todo el tiempo, y desea que yo tenga, en lo posible, un conocimiento de Él tan íntimo como Él lo tiene de mí.

* Si quieres conocer a Dios íntimamente debes querer conocerlo a Él por Él mismo y no por las bendiciones o ventajas que eso pudiera traerte. Debes renunciar a buscar nada de Él que no sea Él mismo, renunciar primero a todas las bendiciones que se derivan de conocerlo. Eso incluye renunciar también a las “añadiduras” que son, en el fondo, lo que muchos buscan cuando buscan el reino de Dios.

* La Palabra dice que la vida eterna es conocer a Dios y a Jesucristo, su Hijo, a quien Él ha enviado (Jn 17:3). Esta es la esencia de la vida eterna, que nosotros podamos conocer a Dios, no solamente saber acerca de Él. Puesto que se dice que la vida eterna está en el Hijo (1Jn 5:11) y que el que cree en el Hijo tiene vida eterna (Jn 3:36), podemos concluir que se conoce a Dios a través del Hijo, o conociendo al Hijo.

* Lo más maravilloso de ser hijo de Dios es el hecho de poder tener comunión con Él, poder hablarle y oírle.

* La Escritura dice: “Todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios.” (Rm 8:14) Sí Señor, yo quiero ser guiado por ti y reconocerte como mi Señor en todos los instantes de mi vida.

* Todos nosotros tenemos un llamado en nuestras vidas y Dios quiere usarnos más de lo que nosotros queremos ser usados.” Dios me quiere usar, pero para que pueda hacerlo necesito ser un instrumento apropiado, preparado, manejable y confiable. ¿Lo soy realmente?

* Lo más importante de la preparación para el servicio consiste en aprender a escuchar la voz de Dios y en llevar a cabo lo que se escucha. Es decir, en ser obediente.

* El buen hijo obedece a su padre, está en constante comunicación con Él, le habla, le hace cariños y recibe sus caricias; va a donde su padre lo mande y le escucha. Le pregunta a cada rato sobre lo que puede hacer y lo que no. Está pendiente de Él. En verdad, tengo que reconocer que yo he vivido hasta ahora como un hijo descuidado y rebelde. No obstante, Dios no me rechaza sino espera que recapacite y cambie.

* Cooperar con la voluntad de Dios es primera prioridad para el creyente, si es que ha de ser de alguna utilidad para Dios. Eso supone, en primer lugar, conocerla. Cuando uno conoce bien la voluntad revelada de Dios y la sigue, puede conocer la voluntad específica de Dios para uno mismo, porque ésta surge de la voluntad revelada a todos.

* Satanás está rondando como león rugiente buscando a quien devorar, (1P5:8) y está engordando de comer cristianos recién nacidos que nunca han sido alimentados ni ayudados a crecer” Esto se puede decir no sólo de los católicos sino también de muchos miembros de iglesias evangélicas que están siendo devorados por Satanás porque con frecuencia no son enseñados a velar y defenderse. No están siendo fortalecidos con la palabra de Dios, que es su alimento espiritual; ni están siendo enseñados a orar, ni son ayudados a crecer en la fe.

* La primera prioridad de mi vida no es servir a Dios, esto es, trabajar en su obra, por muy importante que esto sea, sino amarle, justo porque es el amor que siento por Él, lo que me hace servirle.

* Juan 14:15 dice: “Si me amáis guardad mis mandamientos.” Yo no obedezco porque lo mande la ley o porque tenga temor. Yo guardo sus mandamientos porque yo lo amo. Tú puedes obedecer por temor. Eso es mejor que desobedecer, pero el amor es una mejor motivación para obedecer. Es más fácil hacer algo por alguien porque se le ama que hacerlo porque se le teme. Eso es lo que dice 1 Jn 4:18: el miedo teme el castigo, pero “el perfecto amor echa fuera el temor.”

* Hebreos 10:38 dice: “Mas el justo vivirá por la fe…” Dicho de otro modo, la fe es lo que me sostiene.
* <strong>Hebreos 11:1 dice: “Es pues la fe la certeza de lo que se espera.” El que cree está plenamente seguro de que recibirá lo que espera.

* Hebreos 11:6 dice: “Sin fe es imposible agradar a Dios.” No hay nada más desagradable y ofensivo que desconfíen de uno. Por eso el que desconfía de Dios, le desagrada y le ofende.
* Es tan importante la fe que a Abraham le fue contada por justicia (Esto es, que siendo pecador, su fe lo justificó). Santiago escribió “¿No fue justificado por las obras Abraham nuestro padre, cuando ofreció a su hijo Isaac sobre el altar? ¿No ves que la fe actuó juntamente con sus obras, y que la fe se perfeccionó por las obras?” (2:21,22) Lo que este párrafo polémico quiere decir es que si Abraham hubiera desobedecido a Dios, negándose a sacrificar a Isaac, hubiera mostrado que no tenía fe. Su obra (haber estado dispuesto a sacrificar a su hijo) lo justifica, pues demostró, en la más dura de las pruebas, que sí tenía fe, haciendo lo que Dios le pedía. Esa obra lo justifica porque surge de su fe, actúa con su fe, perfecciona su fe. Si él no hubiera actuado por fe sino por temor, el sacrificio de su hijo, si hubiera llegado a consumarlo, habría sido inútil, no lo habría justificado.

* Si no vas a confiar en Dios será mejor que te detengas ahora mismo, porque no puedes avanzar espiritualmente. Terminarás siendo un cristiano miserable y a lo mejor hasta un hipócrita. Aunque te veas bien y huelas bien para todo el mundo, por dentro, que es lo que Dios ve, hederás. Así eran los fariseos y saduceos, sepulcros blanqueados, bonitos por fuera pero llenos de huesos de cadáveres y de toda clase de impureza. (Mt 23:27) ¡Qué cierto es esto! Hay eclesiásticos que no confían plenamente en Dios sino en sus conocimientos, en su teología, en la estructura de la iglesia, en el dinero para el apostolado, pero no en Dios. Como consecuencia tienen la mente corrompida; son unos hipócritas. Su predicación está muerta, porque nadie puede comunicar lo que no tiene. No tienen fe y no pueden transmitirla a sus oyentes. Comparten la muerte que reina en su alma. ¡Qué cierto es que “sin fe es imposible agradar a Dios”! (Hb 11:6). Si tú vas a la Iglesia y te aburres durante el sermón, estás posiblemente oyendo a un predicador que carece de fe (o a uno que, teniéndola, habla de frivolidades o se predica a sí mismo). No confía en el Dios Omnipotente que todo lo puede y por eso no puede agradarle, ni realizar un ministerio fructífero. Como no tiene fe, no ora para que el Espíritu Santo inspire su sermón. Es cierto tambièn que no todos los que suben al púlpito tienen el don de la predicación.
Jesús sopló el Espíritu Santo sobre sus apóstoles cuando les dijo: “Como me envió mi Padre, así os envío yo a vosotros.” (Jn 20:21). Sin el Espíritu Santo los apóstoles no hubieran podido hacer su obra. Y hoy es igual. Si el predicador no está animado, movido, inspirado por el Espíritu Santo sus palabras están muertas y eso es lo que transmite a sus oyentes. Los aburre y les contagia su falta de fe.

* Pablo escribe: “Todo lo que se hace sin fe, es pecado.” (Rm 14:23b) Esta es una verdad sencilla. Para el cristiano cualquier acto que no tenga su fundamento en la confianza en Dios (es decir, que se haga desconfiando) es pecado. ¿Qué pasa si obro en la carne, sin confiar en Dios? Esto es precisamente lo que hizo Eva: hizo algo que a ella le pareció bueno, pero porque desconfió de Dios, fue pecado. Si ella hubiera confiado en Dios, no le hubiera desobedecido. Cuando tú desobedeces a Dios es porque dejaste de confiar en Él. Si tú confías en Él, le obedecerás. El diablo le hizo dudar de la palabra de Dios, (como me sucedió una vez a mí y cometí un grave error). Ella se dijo: “Quizá lo que dice la serpiente sea verdad ¿Cuál de los dos tiene la razón? Lo probaré.” Su pecado fue fruto de su falta de fe. Su desobediencia tuvo su raíz en su falta de fe. Si no hubiera dudado de la palabra que le habló Dios, no le habría desobedecido. ¿Mentiría Dios? Sólo pensarlo es un terrible pecado.

* El comienzo de la caída del hombre, lo que decidió su destino fue pues su falta de fe. Lo que también ahora decide su destino es la fe. Por eso dice Pablo: “El justo por la fe vivirá” (Rm 1:17).

* El libro de Proverbios dice: “Fíate de Jehová de todo tu corazón y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos y Él enderezará tus veredas.” (Pr 3:5,6) En efecto, si no acudo a Él estoy confiando en mi propia prudencia. No le doy la oportunidad de que enderece mis caminos.

* Cuando uno confía en Dios lo tiene presente en todo lo que hace. Esto es, cuando uno confía totalmente en Él. El que trata de resolver todas las cosas en sus propias fuerzas, es el que no confía en Dios.

* Reconocerlo en todos nuestros caminos es también tenerlo en cuenta en todos nuestros problemas, aún en los materiales o enojosos. Preguntarse: ¿cuál es el punto de vista de Dios en este asunto? ¿Es posible averiguarlo?

* Pero si no confías en Él ¿te das cuenta del peligro que corres de engañarte a ti mismo? Por eso es tan necesario estar siempre atento a la voz de la conciencia.

* ¿Cuál es el motivo por el cual trato de resolverlo todo en mis propias fuerzas y criterios y no acudo a Dios primero para preguntarle cómo puedo hacerlo?.Ya lo he dicho: por falta de fe. ¿Pero cómo puedo no confiar en Él después de haber tenido la experiencia de todas las veces en que ha venido en mi ayuda?

* Filipenses dice: “Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez os digo: ¡Regocijaos! Vuestra gentileza sea conocida de todos.” (Flp 4:4,5ª) Si nos gozamos en el Señor ese gozo desborda en amabilidad para con todos. Esto quiere decir que, en principio, el creyente debe ser sociable y amable.

* “El Señor está cerca.” (Flp 4:5b) Este es un motivo más para confiar que enlaza con lo que sigue, pero también con lo que precede, porque nos gozamos de sentir la cercanía del Señor.

* “Por nada estéis afanosos…” Esto quiere decir: en todo “sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios, en oración y ruego, con acción de gracias.”(Flp 4:6). “Todo” quiere decir: en todas nuestras preocupaciones, pequeñas y grandes. No hay nada que no debamos llevar ante el Señor.

* “Y la paz de Dios que sobrepasa todo entendimiento guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús” (4:7) Si lo hacemos así, según su palabra, poniendo todas las cosas en las manos de Dios y dándole las gracias por anticipado, seremos inundados por la paz de Dios.

* “Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad.” (4:8) ¡En estas cosas, sólo en estas debemos pensar! ¡Ah, cómo debemos apartar nuestro pensamiento de las cosas desagradables, no santas! Si ponemos nuestro pensamiento en esas cosas perderemos la paz de Dios que se describe en el v.7. Si queremos cultivar esa paz y que nuestros corazones permanezcan guardados en Jesucristo, debemos pensar en las cosas que menciona el v. 8 y sólo en ellas. Pablo lo ha dicho claramente. ¿Por qué no le hacemos caso?

* “Gustad y ved cuán bueno es el Señor; dichoso el hombre que en Él confía.”(Sal 34:8) Si obedezco a Dios en algo que me resulta ingrato, estoy confiando en Él pasando por encima de mi desagrado. Él lo apreciará.

* Si tu “paladar” se ha acostumbrado al gusto del pecado, entonces la santidad y la verdad no tendrán buen sabor para ti. ¡Qué cierto es esto de los pecadores! No tienen gusto por nada que tenga que ver con la piedad pues es contrario a la satisfacción de sus inclinaciones. (Gal.5:15,16). Pero cuando aceptes la verdad ella empezará a agradar a tu “paladar”. Las cosas que antes odiabas, ahora las querrás; y las cosas del diablo que te gustaban, ahora las odiarás.

* Jesús dijo: “Si me amáis, guardad mis mandamientos.” (Jn 14:15) La amistad con Dios viene de obedecerlo. Es decir, se desarrolla con la obediencia.

* “Le dijeron sus discípulos: He aquí ahora hablas claramente.” (Jn 16:29) El Señor empezó a abrirles los ojos y a hablarles en términos claros.
Así también yo necesito que Dios me abra los ojos y me hable en términos claros.

* “Él ya no los llamó siervos sino los llamó amigos”. (Jn 15:15) El siervo no sabe lo que su señor está haciendo. Hay dos maneras como el creyente puede estar ante Dios: como siervo, que obedece sin entender; o como amigo, a quien se le explica el porqué de lo que se le ordena. Todos queremos estar en la condición de amigos. Pero nosotros no podemos promovernos a ese estado. Sólo Jesús puede hacerlo. Y Él requiere que entre tanto seamos siervos fieles que obedecen aun sin entender. Sólo cuando haya probado que soy un buen siervo me promoverá Jesús a la condición de amigo.

* Pero en verdad Dios no tiene por qué explicarnos el motivo de lo que nos manda hacer. Es como en el ejército, donde las órdenes se cumplen sin dudas ni murmuraciones. A Dios hay que obedecerlo sin preguntar las razones de sus órdenes. Él requiere que le tengamos una confianza absoluta.

#572 (26.04.09) Depósito Legal #2004-5581. Director: José Belaunde M. Dirección: Independencia 1231, Miraflores, Lima, Perú 18. Tel 4227218. (Resolución #003694-2004/OSD-INDECOPI). Si desea recibir estos artículos por correo electrónico recomendamos suscribirse al grupo “lavidaylapalabra” enviando un mensaje a lavidaylapalabra-subscribe@yahoogroups.com. Pueden también solicitarlos a jbelaun@terra.com.pe. En la página web: www.lavidaylapalabra.com pueden leerse gran número de artículos pasados. También pueden leerse unos sesenta artículos en www.desarrollocristiano.com. Pueden recogerse gratuitamente ejemplares impresos en Publicidad “Kyrios”: Av. Roosevelt 201, Lima – Jr. Azángaro 1045 Of. 134, Lima – Calle Schell 324, Miraflores y Av. La Marina 1604. Pueblo Libre. SUGIERO VISITAR MI BLOG: JOSEBELAUNDEM.BLOGSPOT.COM.

1 comentario:

Henry Luis dijo...

ESTIMADO SR. JOSE BELAUNDE

Lei uno de sus blogs escrito hace ya unos años atras, y me quede muy contento del mensaje que contiene, y también me quede con las ganas de poder leer todo el libro que usted menciona como referencia MIS OVEJAS OYEN MI VOZ de J.C. Hedgecock, el motivo que le escribo es para mi muy importante, de rogarle, que me pueda ayudar a conseguir un ejemplar de aquel libro, ya que e buscado en internet y no encontrado donde comprarlo, tal vez esta usted muy ocupado para ayudarme en este humilde pedido, pero le voy a estar muy agradecido, siento que es una muy buena bibliografia para compartir con mis alumnos. que Dios le bendiga mucho , un saludo desde Juliaca- Puno.

hlapazajuli@gmail.com