LA VIDA Y LA PALABRA
Por José Belaunde M.
FEMINISMO DE GÉNERO Y
CURRÍCULO ESCOLAR II
En la
entrega anterior del mismo título he publicado dos de los artículos
míos que
aparecieron en el diario “Gestión” a mediados del año 2000, relacionados con el
tema del género.
Publico
a continuación, ligeramente revisado, el tercero de esos artículos, que está
relacionado con uno de los aspectos de la vida humana que las feministas de
género están más empeñadas en destruir, esto es, la familia. Su título era
FEMINISMO DE GÉNERO Y FAMILIA, (publicado el 24.09.2000), y decía así:
En un artículo anterior ("Gestión" 2.9.2000) explicaba cómo,
según las feministas de género, para lograr la supresión de las clases sexuales
hombre/mujer (en cuyo marco la mujer es la clase oprimida); esto es, para
eliminar toda distinción de roles de género femenino/masculino en la sociedad,
debe eliminarse dos obstáculos cruciales: uno es la maternidad y el otro, con
el que está íntimamente ligado, la familia.
Ahora bien ¿en qué sentido y por qué es la familia enemiga de la ansiada
liberación femenina? La familia, escribe Christine Riddlough, "...nos
da las primeras lecciones de ideología de clase dominante y también imparte
legitimidad a otras instituciones de la sociedad civil. Nuestras familias son
las que nos enseñan, primero, la religión y a ser buenos ciudadanos..."
(¡Caramba!)
Dice Dale O'Leary, estudiosa del fenómeno, que las "feministas de
género" consideran que cuando la mujer cuida a sus hijos en el hogar y el
esposo trabaja fuera de casa, las responsabilidades son diferentes y, por
tanto, no igualitarias. (Recuérdese el axioma marxista: diferencia =
desigualdad = opresión). La desigualdad en el hogar es causa de la desigualdad
en la vida pública, ya que la mujer centrada en el hogar carece del tiempo y de
la energía para desarrollarse y triunfar fuera de él.
En el marco de la familia, suele decirse, la mujer está sometida al
hombre, primero, porque la maternidad impide su libertad de movimiento durante
el embarazo y la lactancia; y segundo, durante los primeros años de la
infancia, porque el niño pequeño (¡el muy canalla!) busca instintivamente a la
madre antes que al padre para satisfacer sus necesidades materiales y afectivas
y, lo que es peor, la madre (¡la muy idiota!) tiende a acceder a las demandas
de la criatura sobre su tiempo y energías.
Por eso es que, enfatiza otra autora: "No debería
autorizarse a ninguna mujer quedarse en casa para cuidar a sus hijos... Las mujeres no deben tener esa opción, porque si esa opción existe,
demasiadas mujeres se decidirán por ella." Pero si la mujer, por propia
iniciativa, acepta el rol maternal ¿por qué debería impedírsele? Porque ése es
un rol "artificialmente construido" por la educación y las presiones
sociales. Nótese bien la tendencia dictatorial de estas defensoras de la
libertad femenina, abocadas a reprimir la libertad de las mujeres casadas: NO
TIENES DERECHO A QUEDARTE EN CASA.
De ahí la necesidad de "desconstruir la familia", no sólo porque
esclaviza a la mujer, sino porque condiciona socialmente a hijos e hijas a
aceptar a la familia, al matrimonio y a la maternidad como algo natural.
Esta visión lleva necesariamente a una reeducación de la mujer y del
hombre que ya está en marcha en muchos textos escolares, para que todas las
tareas del hogar, incluyendo prioritariamente la crianza de los hijos, sean
igualitariamente compartidas por el hombre y la mujer, lo cual en sí es bueno.
Pero dado que la maternidad ha sido satanizada y considerada como una
injusticia de la naturaleza, según Simone de Beauvoir, cabría naturalmente
preguntarse si la maternidad y la crianza de los hijos son algo natural, o si
acaso son un invento del macho para someter a la mujer; o si el hombre fue el
que inventó los órganos internos que
permiten a la mujer concebir y gestar a una criatura y, más tarde, darle de
mamar.
Si estas posiciones extremas fueran sólo una extravagancia relegada a los
libros, no habría motivo para preocuparse. Pero el hecho inquietante es que han
penetrado profundamente en los organismos internacionales satélites de las
NNUU, que están dirigidos por feministas radicales, como el Fondo de Población,
cuya directora procede de las canteras de la internacional abortista
"Planned Parenthood". (Véase de paso el Comunicado publicado por el
Sistema de las NNUU en el Perú el 3.3.17 apoyando al Currículo Escolar).
El movimiento actual para el reconocimiento de las uniones homosexuales es
una manifestación de esta campaña "desconstructivista", que busca redefinir
el concepto de familia para que englobe relaciones "alternativas" que
eliminan la reproducción y en las que el ejercicio de la maternidad es sólo
posible mediante la adopción, o la fecundación "in vitro".
Esto explica también el interés de las feministas de género y sus
simpatizantes por la clonación como método reproductivo de perspectivas
insospechadas, que podría liberar a la mujer de la servidumbre del embarazo.
Todas estas cosas son facetas de un movimiento global que persigue revolucionar
totalmente a la especie humana de una manera que desafía a la imaginación.
Según Carolyn Craglia
(“Domestic Tranquility”), uno de los objetivos más importantes del feminismo de
género es atacar el papel que desempeña el ama de casa, a la que autores tan
connotados como S. de Beauvoir y Betty Friedan, califican de “parásito”, un ser
menos que humano, que desperdicia su vida sin usar sus capacidades e
inteligencia, dedicada a su esposo, a sus hijos y al hogar.
Dedicar su
tiempo a cultivar su matrimonio, y a criar a sus hijos a tiempo completo,
dicen, es una tarea indigna de una mujer, sobre todo si se tiene en cuenta que
lo segundo puede muy bien ser desempañado por personal contratado, o por cunas
o jardines de la infancia.
El segundo
objetivo de la ofensiva feminista contra el orden tradicional ha sido alentar a
la mujer a llevar una vida sexual promiscua tan libre como la del hombre, algo
en lo que, en la práctica, han tenido lamentablemente un éxito incontrastable,
primero, en las sociedades desarrolladas, y luego, en las menos desarrolladas.
La
revolución sexual alentada por las feministas asume que la relación sexual no es
otra cosa sino una actividad física placentera, carente de todo significado
moral. Ignoran que la intimidad sexual exclusiva entre dos seres de sexo
opuesto que se aman, promueve una intimidad psicológica y emocional profunda y duradera,
que constituye una de las mayores fuentes de felicidad humana.
La
liberación sexual que promueven debe hacerse extensiva a la infancia. Firestone
aboga por la liberación total de los niños y por la abolición de la
infancia. Según ella “el tabú del
incesto es ahora sólo necesario para preservar a la familia. Pero si eliminamos
a la familia, estaríamos eliminando las represiones actuales que moldean la
vida sexual” de adultos y niños.
Ella cree
que no hay nada inherentemente malo en el incesto y en las relaciones de adultos
con niños. El tabú que condena esas relaciones, así como el sexo homosexual,
debería desaparecer, como podrían desaparecer las amistades que no incluyeran
lo sexual (tal como ocurre en algunos países europeos). De esa manera todas las
relaciones cercanas entre dos seres humanos incluirían el aspecto físico. Ella
cree, en efecto, que si se eliminara el tabú del incesto, no habría nada malo
en que un niño tenga relaciones con su madre.
Ella
sostiene que la liberación sexual absoluta es la clave de la liberación
política y económica. “Si la represión sexual temprana es el mecanismo básico
que sostiene la estructura de la servidumbre política, ideológica y económica,
la eliminación del tabú del incesto, al abolirse la familia, tendría efectos
profundos. Liberando a la sexualidad de la camisa de fuerza que la oprime se
produciría una saludable erotización de toda la cultura que cambiaría su
naturaleza radicalmente”.
Estas
ideas extremas son el trasfondo ideológico que impregna ciertos aspectos
cuestionables del Currículo Nacional Escolar que vamos a examinar a
continuación.
El punto 4
del cap. II, que lleva el título de ENFOQUE DE IGUALDAD DE GÉNERO, que figuraba
en la página 16 del Currículo, decía: “Todas las personas independientemente
de su identidad de género tienen el mismo potencial para aprender y
desarrollarse plenamente.” En la versión corregida del Currículo la frase
subrayada por mí ha sido eliminada debido a las protestas de un sector de la
población.
El texto
podría haber dicho simplemente: “Todas las personas, independientemente de su
sexo, tienen el mismo potencial…” ¿Por qué no se redactó simplemente así?
Porque identidad de género y sexo no son lo mismo, como lo muestra la frase que
aparece a continuación tanto en la versión original, como en la corregida del
Currículo:
“Si bien
aquello que consideramos “femenino” o “masculino” se basa en una diferencia
biológica sexual, éstas son nociones que vamos construyendo día a día, en
nuestras interacciones.” Lo que esta frase quiere decir es que las nociones que
construimos de femenino, o masculino, a lo largo de la vida pueden superponerse
al dato biológico sexual y, eventualmente, contradecirlo: género masculino en
cuerpo femenino; o viceversa, género femenino en cuerpo masculino. Femenino y
masculino serían pues “construcciones” que nos impone la sociedad y que pueden
variar con el tiempo; no son hechos naturales objetivos inalterables.
En su
página 30 el Currículo decía que el niño Vive su sexualidad de manera plena y
responsable. Independientemente de la explicación que viene después, vivir su
sexualidad de manera plena no quiere decir otra cosa que mantener
relaciones sexuales. ¿Se espera que el niño (o niña) mantenga relaciones
sexuales con sus compañeros del sexo opuesto, o acaso del mismo? Para corregir
la impresión equívoca que producía esa frase en negrita se ha añadido a la
misma, en la versión corregida, las siguientes palabras: de acuerdo a su etapa
de desarrollo y madurez. Es decir, las relaciones que mantengan deben estar de
acuerdo a la etapa que está viviendo.
De una u
otra manera el texto implica que el niño, o niña, en la escuela puede mantener
relaciones que supongan algún tipo de intimidad sexual, tanto más que se invita
al niño a explorar y a valorar su cuerpo en función de su identidad sexual y de
género (que se supone no necesariamente coinciden). Este texto alienta el
despertar sexual del niño o adolescente, al decir: “Supone establecer
relaciones de igualdad entre hombres y mujeres, así como relaciones afectivas
armoniosas y libres de violencia”, en las que podría llegarse (y esto es lo
interesante) a vulnerar los derechos sexuales y reproductivos de una de
las partes, que no puede ser otra sino la femenina, puesto que la frase que he
subrayado se refiere siempre a las prácticas anticonceptivas y al aborto. En
otras palabras el texto oficial está previendo (o promoviendo) en caso de
necesidad la aplicación de un procedimiento que está prohibido por la ley.
Más
adelante la página 31 decía: “Vive su sexualidad de manera responsable y
placentera”. “De manera responsable” querría decir que toma precauciones para
no provocar un embarazo indeseado, o quizá, para no contraer una enfermedad de
transmisión sexual. “Placentera” quiere decir que disfruta de las diversas
formas de gratificación sexual disponibles, sea en solitario o con otra
persona. Ante las justificadas protestas ese texto ha sido reemplazado por otro
que dice: “Vive su sexualidad de manera integral y responsable”. La palabra
“placentera” ha sido prudentemente reemplazada por “integral”, palabra que en
este contexto no quiere decir mucho, salvo que quiera decir que se trata de
aprovechar todas las posibilidades de gratificación disponibles.
Pero las
palabras que siguen son muy significativas: “respetando la diversidad en un
marco de derechos”. Eso quiere decir que en el contexto de la escuela hay que
mostrar respeto, o tolerancia, por las diversas formas de orientación sexual
que pudieran manifestarse pues su ejercicio estaría protegido por el derecho
vigente. No conozco a qué leyes estaría aludiendo ese párrafo. Es obvio, sin
embargo, que el Currículo da por hecho que en la escuela haya alumnos que
manifiesten tendencias homosexuales que tienen que ser respetadas, esto es, que
no deben ser objeto de burla o de rechazo por sus compañeros o profesores. No
habría nada que objetar a esa preocupación, salvo el que se le dé tanta
importancia, como si la diversidad aludida fuera un fenómeno generalizado,
cuando en realidad es excepcional.
Al final
del párrafo se dice: “Identifica signos de violencia en las relaciones de
amistad o de pareja.” Eso está muy bien y es necesario que los educandos estén
alertas a los signos de violencia latentes en sus relaciones de amistad, porque
las consecuencias pueden ser penosas. Pero el que se añada las “relaciones de
pareja” en el contexto escolar da a entender que se considera normal que los
escolares establezcan relaciones de pareja entre ellos, que, según el espíritu
del texto, podrían incluir las de naturaleza homosexual.
¿Es
normal, o recomendable, que los escolares mantengan relaciones plenas de pareja
entre ellos? Una concepción pedagógica sana diría que es prematuro y que no
contribuye al desarrollo mental y psicológico sano de los adolescentes, ni a su
proyecto de vida futuro, tanto más si se considera la posibilidad de que por
descuido, o irresponsabilidad, la chica pueda quedar embarazada.
En todo
esto hay una intención perversa de corromper a la infancia privándola de una de
sus posesiones y virtudes más valiosas, la inocencia. Este
fenómeno es el resultado de una estrategia a largo plazo de infiltración de los
estamentos decisorios de las autoridades de educación. Nosotros sabemos bien de
dónde proceden esos esfuerzos y qué es lo que buscan, pues “no tenemos lucha contra sangre y carne” (Ef 6:12). Tenemos que
reconocer lamentablemente que no hemos estado suficientemente alertas para
advertirlo y prevenirlo a tiempo, y que ahora sus manifestaciones nos golpean en la cara. Aún hay tiempo, sin embargo, para
contrarrestarlas con la ayuda de Dios.
Amado lector: Si tú
no estás seguro de que cuando mueras vas a ir a gozar de la presencia de Dios,
yo te invito a pedirle perdón a Dios por tus pecados haciendo una sencilla
oración:
"Jesús, tú
viniste al mundo a expiar en la cruz los pecados cometidos por todos los
hombres, incluyendo los míos. Yo sé que no merezco tu perdón pero quiero
recibirlo. Me arrepiento sinceramente de todos mis pecados y de todo el mal que
he cometido hasta hoy. Perdóname, Señor, te lo ruego; lava mis pecados con tu
sangre; entra en mi corazón y gobierna mi vida. En adelante quiero vivir para
ti y servirte."
#968 (26.03.17). Depósito Legal #2004-5581. Director: José Belaunde M.
Dirección: Independencia 1231, Miraflores, Lima, Perú 18. Tel 4227218.
(Resolución #003694-2004/OSD-INDECOPI).
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